Textos Publicados y Entrevistas
Liderazgo en el Continente Americano
Artículo del Emb. Antonio O. Garza, Jr.
Publicado por el diario El Universal el 12 de marzo de 2007
El Presidente George W. Bush llega hoy a México, después de haber visitado Brasil, Uruguay, Colombia y Guatemala. Es natural que haya seleccionado a México como la última escala de ese viaje por el continente. Pasará tres días con el Presidente Felipe Calderón en la bella ciudad de Mérida, Yucatán. Se trata de un viaje que promueve esperanza para un continente que está avanzando en términos económicos, pero que aún sigue padeciendo pobreza e inequidad. Veo a México como una promesa ejemplar para esta región del mundo.
Sé que el Presidente Bush y los líderes de los Estados Unidos de América están comprometidos con el progreso democrático y económico del Continente Americano. Tenemos este compromiso porque se trata de una región que compartimos con países cuya seguridad y prosperidad están entrelazadas. Tal como lo dijo el Presidente Bush: “Favorece el interés nacional de los Estados Unidos de América ayudar a que los pueblos de las democracias tengan éxito. Cuando nuestros vecinos son prósperos y viven en paz, hay entonces mejores oportunidades económicas y mayor seguridad para nuestro propio pueblo”.
Es cierto que los encabezados noticiosos de los últimos años se han concentrado de manera particular en el Medio Oriente y en otros lugares de Asia. Pero aun cuando nuestro trabajo en la América Latina se ha visto eclipsado por los encabezados, los Estados Unidos han permanecido comprometidos con la región. Por ejemplo, desde que tomó posesión, el Presidente Bush casi ha duplicado la ayuda al Continente. Su administración ha prometido alivio a la deuda, mayor comercio y ha alentado la reforma y transparencia gubernamental. Aún queda mucho por hacer y vamos a hacerlo. Nuestro objetivo, como lo indicó el Presidente es “un continente Americano donde se respete la dignidad de cada persona, en el que todos participemos y donde las oportunidades lleguen a todas las poblaciones y a todos los hogares”.
El viaje del presidente Bush demuestra también el compromiso de los Estados Unidos de promover la libertad, la prosperidad y el bienestar general de los habitantes de este continente. Durante el último año hemos sido testigos del fortalecimiento de la democracia en toda la América Latina con elecciones en 11 países. Al mismo tiempo que se fortalecieron las instituciones democráticas, la región siguió creciendo en términos económicos. Las recientes elecciones en la región reflejaron un amplio aprecio público de los beneficios de la democracia. Sin embargo, también dejaron en claro que sus ciudadanos esperan grandes cosas de la democracia, las cuales se cumplen sólo parcialmente. Es nuestra responsabilidad compartida hacer precisamente que los beneficios de la democracia estén disponibles de manera amplia y, en especial, que se dé atención particular a los pobres, a los marginados y a todos que no se sienten representados por las instituciones políticas.
Como una prueba de esa responsabilidad compartida, el presidente Bush anunció una serie de nuevas iniciativas, que incluyen aportar 385 millones de dólares para subvencionar hipotecas de las familias trabajadoras en México, Brasil, Chile y los países de América Central. Adicionalmente, ha propuesto aportar 75 millones de dólares para nuevos programas educativos, crear una institución que capacite en el cuidado de la salud, y desplegar un buque hospital de la Armada de los Estados Unidos con equipos médicos que tiene la capacidad de atender a 85,000 pacientes y realizar 15,000 operaciones quirúrgicas. El buque viajará a 12 naciones del Caribe y de América Latina. Los Estados Unidos también asistirán a empresas para aumentar su acceso a capital a través de nuevos préstamos, de manera que pueda florecer el espíritu empresarial en la región. En los próximos meses, la Casa Blanca convocará a una conferencia sobre el Continente Americano que va a reunir a representantes de la sociedad civil y del sector privado con el fin de buscar las formas más eficaces de entregar apoyos y desarrollar instituciones representativas.
De regreso a la América del Norte, el Presidente Bush concluirá su viaje precisamente aquí, la región especial del Continente que comparten México, Canadá y los Estados Unidos. Estamos trabajando arduamente para hacer que ésta sea la región más segura, próspera y democrática del mundo. México representa el nexo entre la América del Norte y el resto de Latinoamérica: su rica cultura, geografía e historia tienen raíces sólidas en ambas regiones. Aunque México es una parte tan integral de América Latina, también es extraordinario ver cuánto se extienden también los nexos entre México y los Estados Unidos. Las conexiones entre nuestras familias, comunidades y empresas van mucho más allá de los lazos tan sólidos que hemos establecido a nivel político. De manera sorprendente, cada día del año nuestros dos países realizan entre sí transacciones comerciales por casi un mil millones de dólares. Además nuestra creciente interdependencia nos hace cada vez más fuertes.
El Presidente Bush va a aprovechar también su estancia en México para apoyar los esfuerzos del Presidente Felipe Calderón en cuanto a reducir la pobreza y la desigualdad del ingreso, ampliar las oportunidades económicas y restaurar la ley y el orden. Con respecto al asunto complejo y políticamente delicado de la migración, nuestro presidente ha dicho con claridad que “es importante y esencial que el Congreso apruebe una amplia reforma migratoria que yo pueda firmar convirtiéndola en ley”.
Sé que los Presidentes George W. Bush y Felipe Calderón están comprometidos a abordar una amplia agenda con el fin de fortalecer nuestra relación bilateral, lo que incluye aumentar nuestros esfuerzos de cooperación para combatir al crimen organizado, promover los intercambios educativos conjuntos e impulsar decididamente el comercio y la inversión, la creación de empleos y los esfuerzos para reducir la pobreza. Vamos a trabajar juntos para abordar nuestros retos comunes de manera responsable, respetuosa y en el mejor interés de nuestros dos países.
Los Estados Unidos son afortunados en tener un socio que disfruta de relaciones positivas con los países ubicados al norte y al sur de sus fronteras. Cada vez más, México es un modelo para toda la región. Se trata de una nación en movimiento, con líderes en todo el espectro político que tienen la visión y la determinación de conducir a este país a través de una profunda transformación. He tenido el privilegio de observar un gobierno que reconoce el imperativo de la seguridad y de fuertes instituciones representativas, que está comprometido en combatir la pobreza y las desigualdades que aún afectan a la sociedad mexicana, y que tiene el ánimo de aprovechar los mercados con el fin de que todos los mexicanos –no sólo las élites– disfruten de oportunidades económicas y avancen en la senda hacia la prosperidad.
El liderazgo político de México está poniendo en vigor políticas orientadas a fortalecer el imperio de la ley, atraer inversiones, mejorar los servicios públicos y combinar la prosperidad económica y la justicia social. Sería una sabia medida que otros países de América Latina emularan las acciones de México.
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