Discursos y Declaraciones
Palabras del Embajador Garza en la ceremonia de colocación
de la primera piedra del Consulado General de los Estados
Unidos en Tijuana
Versión anticipada
3 de abril del 2008
Ron, gracias por tus palabras y por invitarme a ser parte
de un evento que muestra la importancia de la frontera para
nuestros dos países.
De manera especial quiero agradecer el apoyo del Gobernador
José Guadalupe Osuna Millán a quien conocí
justo después de su elección. Desde ese momento
me quedó clara su visión para esta región.
Y también quiero agradecer la presencia de Jorge
Ramos Hernández, Presidente Municipal de Tijuana.
Además me gustaría dar la bienvenida a todos
los presidentes municipales que hoy nos acompañan.
Y quiero tomar un momento en especial para expresar mi
gratitud a todos aquellos elementos de seguridad que arriesgan
sus vidas cada día, asimismo, al Secretario de Seguridad
Pública Municipal, Alberto Capella.
Como algunos de ustedes saben, yo soy de la frontera, y
aunque mi casa se encuentra al otro extremo, les puedo decir
desde mi alma, sé lo que es vivir en estas tierras.
Y voy a ser franco, creo que uno de mis retos más
importantes, y a veces más frustrante, ha sido llevar
la realidad y el mensaje de nuestra vida a la Ciudad de
México y a Washington, DC.
Lo bueno es que por fin nos están escuchando.
A pesar de que mientras los grandes temas de la política
se discuten en Washington y en el D.F., aquí es donde
se topan con la realidad y tienen el mayor impacto. No importa
cuál sea el tema: migración, agua, comercio,
o seguridad, para comprenderlo realmente…. hay que
venir a Tijuana…
Al estar en este lugar, donde pronto tendremos un nuevo
Consulado, es imposible no apreciar la importancia de esta
área para nuestras economías y formas de vida.
Yo podría hablar de los millones de dólares
del intercambio comercial, los vehículos que cruzan
y los empleos que se generan… pero las estadísticas,
tan impresionantes como podrían ser, se quedan cortas.
Los números por sí mismos no podrán
mostrar la complejidad y profundidad que unen a nuestras
comunidades. Tenemos familiares en ambos lados de la frontera.
Unos trabajan en un país y viven en el otro. En la
televisión vemos programas en español que
se transmiten desde San Diego, o escuchamos nuestro programa
de radio favorito que viene de Tijuana…. en inglés.
Las personas y las familias van y vienen; algo que ha sido
positivo a lo largo de nuestra historia…
Pero eso no quiere decir que no estemos conscientes de
una realidad que nos preocupa….
Como muchos de ustedes, he visto la violencia generada
por el narcotráfico crecer a gran escala. También,
he visto a la gente que nos protege ser víctimas
de los carteles de droga que operan en nuestros dos países.
Y como muchos de ustedes, he escuchado las preocupaciones
de mexicanos sobre la inseguridad en todo el país,
preocupaciones sobre sus comunidades y el futuro de sus
hijos.
Pero lo bueno es que he visto gobiernos, tanto en México
como en los Estados Unidos, firmes y comprometidos en la
lucha contra aquellos que ponen en peligro a la sociedad.
Se han rebasado los récords en la cantidad de decomisos,
tanto de dinero en efectivo como de cocaína, y hemos
visto más extradiciones de narcotraficantes que nunca.
Y también sabemos que el compromiso no es tan sólo
a nivel federal.
Ron me ha comentado que durante estos primeros meses ha
quedado claro que la administración del Gobernador
Osuna se ha comprometido a restaurar el orden y enfrentar
al crimen organizado.
Las agencias de seguridad estatales y locales han forjado
relaciones binacionales de gran relevancia…. Porque
si no compartimos la responsabilidad y simplemente nos culpamos
unos a otros, los únicos que ganan son los criminales.
La construcción de este nuevo Consulado representa
la importancia de nuestra relación. Se construye
este edificio para el futuro, un futuro común, un
futuro que compartimos cada día más, algo
que hemos hecho por siglos y seguiremos haciendo por siempre.
Quisiera concluir mi discurso como siempre lo hago, con
la sencilla petición que Dios bendiga a México
y a los Estados Unidos, y hoy en particular a esta región
que nos une.
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