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JEFFREY DAVIDOW, embajador de
Estados Unidos en México para OEM.
La conferencia internacional de las Naciones Unidas sobre el Financiamiento
para el Desarrollo, que tendrá lugar en Monterrey del 18 al 22 de este mes, va
a marcar un importante paso hacia una nueva visión internacional con respecto a
cómo financiar el desarrollo económico. Al mismo tiempo, mostrará una vez más
la convergencia creciente entre los Estados Unidos y México en términos de la
visión que nuestros dos países tienen del mundo. Los Estados Unidos y México,
al igual que otras naciones, trabajaron ardua y estrechamente en la preparación
del documento básico de la Conferencia, llamada "Consenso de
Monterrey".
Este documento es tal vez uno de los más importantes que se han elaborado en
la historia de la cooperación económica internacional. De hecho, recomiendo a
toda persona que tenga interés en este tema que lo lea accesando la dirección
electrónica: http://www.un.org/esa/ffd/DocumentsIndex.htm o solicitando
una copia en la Biblioteca Benjamín Franklin en la Ciudad de México.
¿Por qué es tan importante el Consenso de Monterrey?
Básicamente porque enfatiza la responsabilidad de cada país en la creación de condiciones apropiadas para atraer la inversión extranjera y el comercio que, a su vez, impulsan la movilización de recursos nacionales, con base en principios fundamentales que incluyen la democracia, prácticas de buen gobierno, transparencia, rendición de cuentas, respeto a los derechos humanos y prevalencia del estado de derecho.
De hecho, el Presidente George Bush anunció hace unos cuantos días un nuevo acuerdo que tendrá la característica de que tanto los países ricos como los pobres sean igualmente responsables del desarrollo global. El Presidente Bush indicó que "mayores aportaciones de las naciones industrializadas deben estar ligadas a una mayor responsabilidad de las naciones en vías de desarrollo".
Ese nuevo acuerdo consiste en aumentar la asistencia estadunidense para el desarrollo en 5 mil millones de dólares en el transcurso de los siguientes tres años. Tales fondos estarán en una nueva cuenta denominada "Reto del Milenio", que se canalizará principalmente a naciones que avancen en tres áreas primordiales:
* Buen gobierno, rendición de cuentas, lucha contra la corrupción, respeto a los derechos humanos e imperio del estado de derecho.
* Programas educativos y de salud.
* Promoción de pequeñas empresas sin obstáculos de la burocracia y corrupción.
Además, el Presidente Bush reiteró un reto al Banco Mundial y a otras instituciones multilaterales que promueven el desarrollo, para que hasta la mitad de su asistencia a las naciones en desarrollo sea en forma de donaciones y no como préstamos.
Por lo que respecta a nuestras relaciones bilaterales, la relevancia de estos principios se pone de manifiesto de manera clara en la Sociedad para la Prosperidad. Este programa, integra esfuerzos públicos y privados para generar proyectos de desarrollo. Se trata de una vía novedosa para estimular la convergencia económica y la prosperidad de los sectores y grupos sociales más vulnerables.
Los Presidentes George W. Bush y Vicente Fox van a recibir en Monterrey un informe de los proyectos binacionales que bajo este programa habrán de iniciarse en breve en cuestiones de vivienda, financiamiento, comunicaciones, remesas, infraestructura, agricultura y tecnología de la información.
Desde el punto de vista de los Estados Unidos, la Conferencia de Monterrey constituirá una oportunidad más para demostrar nuestro compromiso con el desarrollo.
Los Estados Unidos contribuyen al avance de países en vías de desarrollo básicamente mediante la promoción del comercio entre las naciones, la inversión extranjera directa, la asistencia técnica y financiera, las contribuciones significativas a las instituciones internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario, y las remesas que se envían a varias naciones desde nuestro país (en el caso de México, el año pasado, trabajadores de este país en los Estados Unidos remitieron más de 9 mil millones de dólares a México, o sea, la segunda fuente de divisas después de las exportaciones de petróleo.
La expansión económica de los Estados Unidos durante la década de 1990, dio un impulso excepcional al comercio, a la inversión extranjera y a las remesas, y fue completamente obvio que la economía estadunidense es el motor más importante de la economía mundial.
Con la firma del Consenso de Monterrey, el gobierno estadunidense expresa su compromiso de aumentar el impacto internacional de sus políticas, así como su disposición de participar activamente en el programa de negociaciones comerciales establecido el año pasado en la Conferencia de Doha. El objetivo de estas negociaciones es disminuir los obstáculos al comercio internacional, especialmente por lo que toca al intercambio de productos agrícolas, y remediar la marginalización de muchos países subdesarrollados del comercio internacional.
Además de la propuesta hecha la semana pasada, el Presidente Bush ha presentado recientemente las siguientes iniciativas, que subrayan el compromiso estadunidense con el desarrollo:
En primer lugar, en enero de este año envió al Congreso una solicitud de presupuesto que, de aprobarse, haría posible que el monto de ayuda pública al exterior en el año fiscal de 2004 fuera 30 por ciento mayor de lo que fue en 2001.
En segundo término, los Estados Unidos apoyan firmemente el financiamiento de programas orientados a incrementar la capacidad productiva y comercial de los países en vías de desarrollo, lo que les permite aumentar sus exportaciones.
Tercero, el Presidente y el Secretario del Tesoro ya han presentado una iniciativa que pretende convertir en créditos no reembolsables el 40 por ciento de los créditos de todas las organizaciones financieras que promueven el desarrollo. Si se aprueba esta propuesta, las contribuciones de los Estados Unidos a las instituciones financieras internacionales que promueven el desarrollo, aumentarían 18 por ciento en un lapso de tres años.
Finalmente, los Estados Unidos están promoviendo una nueva iniciativa: "Reducción del Hambre a través de la Pruductividad Agrícola y el Manejo de Recursos Naturales". Probablemente la parte más importante de esta propuesta es que los Estados Unidos reiteran su apoyo a mejorar el acceso a los mercados, a reducir y eliminar de manera gradual todas las formas de subsidios a las exportaciones, y a reducir sustancialmente los apoyos a las actividades agrícolas, los cuales distorsionan el comercio de esos productos.
En conclusión, ser el anfitrión de una conferencia de esta magnitud, pone de manifiesto el papel importante de México en las relaciones internacionales -un hecho que se hace aún más evidente con la presencia de más que 50 jefes de estado o de gobierno, incluido el Presidente George Bush, en Monterrey.