Una razón que puede explicar este hecho es la propia diversidad de las entidades que integran
este complejo sector. Muchas personas cuestionan la lógica de considerar a las asociaciones
vecinales y las asociaciones comerciales de amplia financiación, los pequeños comedores de
beneficiencia y las impresionantes instalaciones de hospitales, las universidades selectas y
las pequeñas guarderías infantiles como partes de un solo "sector" coherente.
La interpretación exacta de este sector se ha visto empañada también por el mito de que el
gobierno y las organizaciones sin fines de lucro están constante y fundamentalmente en
conflicto. De hecho, una de las realidades principales del sector de las organizaciones sin
fines de lucro es, hoy día, la participación mutuamente beneficiosa de estas organizaciones
con el gobierno.
Para poder entender el sector sin fines de lucro estadounidense y su función en la promoción de
la sociedad civil, es necesario apartarse de esta mitología y examinar con detenimiento las
operaciones de este conjunto de instituciones.
La razón por la cual las organizaciones no lucrativas han tenido una función importante se debe
en parte a un acontecimiento fortuito de la historia. La sociedad estadounidense surgió antes de
que el gobierno hiciera su aparición en escena. Los colonizadores tenían que ingeniar maneras de
proporcionar los servicios públicos que eran necesarios, sin la ayuda del aparato del estado.
Lo lograron mediante la asociación voluntaria con sus vecinos para establecer escuelas, erigir
graneros, construir instalaciones públicas y otras muchas cosas.
Cuando Alexis de Tocqueville visitó Norteamérica a principios del siglo XIX, le sorprendió la
proliferación de estos grupos de voluntarios. Fue él quien dijo que "a la cabeza de una
gran empresa seguramente uno halla en Francia al Estado o a una persona acaudalada en
Inglaterra; en Estados Unidos, se halla una asociación". La muy arraigada hostilidad a la
autoridad centralizada que muchos inmigrantes trajeron consigo de sus países de origen convirtió
en virtud esta necesidad, reforzando así la función del voluntariado y creando la inclinación a
"hacer las cosas uno mismo" para resolver los problemas que afectan al público.
Si bien las circunstancias históricas han cambiado considerablemente en los pasados 150 años,
las organizaciones sin fines de lucro siguen desempeñando una función clave en la sociedad. Para
ser más específicos, estas organizaciones realizan cuatro funciones de primera importancia: