Comunicados de Prensa
Estados Unidos Conmemora a sus Veteranos
Declaración del Embajador Antonio O. Garza
México, D.F., 12 de noviembre de 2008 – “He
estado en contacto regular con el jefe del equipo del Comité
Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) y hoy hablé
con él una vez más. Él parte de México
mañana para regresar a los Estados Unidos. Me confirmó
que, a la fecha, nada en la grabadora de datos de vuelo,
la grabadora de voz de la cabina, o cualquier otra evidencia
recuperada en la escena del trágico accidente indica
que haya sido causado por sabotaje o actividad criminal.
La fase preliminar de la investigación ha concluido,
pero el NTSB seguirá asistiendo a la Dirección
General de Aviación Civil (DGAC) de la Secretaría
de Comunicaciones y Transportes en el examen de la evidencia
y la realización de simulaciones para tratar de entender
mejor lo que sucedió.
“El jefe de nuestro grupo del NTSB me informó
que sus expertos y otros investigadores de accidentes de
México, los E.U. y el Reino Unido trabajaron como
un solo equipo bajo el liderazgo de la DGAC. Regresa muy
impresionado por la calidad de la investigación que
ha conducido la DGAC. Nuestros investigadores tuvieron acceso
completo al sitio desde la mañana siguiente al accidente,
y trabajaron hombro con hombro con sus contrapartes mexicanos
para efectuar una investigación profesional y a fondo.
“En cuanto el gobierno de México se puso en
contacto con nosotros respecto al accidente, trabajamos
aquí en México y en Washington para reunir
a los mejores investigadores de desastres aéreos
que los Estados Unidos podían ofrecer, dirigidos
por el NTSB. Esta organización investigó más
de 2,000 accidentes de aviación (en su mayoría
menores) en los Estados Unidos el año pasado y, bajo
acuerdos internacionales, docenas de accidentes de consideración
en otros países que involucraron aviones o partes
de manufactura estadounidense.
“En cada caso consideran la condición de la
aeronave, las operaciones de vuelo de los pilotos y del
control aéreo, al igual que las condiciones climatológicas,
para determinar la causa probable del accidente y para hacer
recomendaciones con el objeto de evitar que se repita. Revisan
las grabadoras de voz en la cabina del piloto y la de datos
de vuelo, recaban toda la evidencia física posible,
documentan el sitio del impacto y analizan los restos, las
turbinas y otras partes del avión. En este caso trabajaron
estrechamente bajo la dirección de la DGAC, la cual
tiene completo control de la investigación. Aunque
ya todos los investigadores de E.U. han salido de México,
continuarán en coordinación con la DGAC y
regresarán de ser necesario al continuar la investigación.
“Me ha impresionado la transparencia con la que el
gobierno de México está realizando esta investigación.
El Secretario Téllez ha informado periódica
y detalladamente a través de los medios. La evidencia
preliminar indica que el siniestro fue un trágico
accidente; ahora debemos esperar las conclusiones finales
de la Dirección General de Aviación Civil”.
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