Embajada de Estados Unidos

 

Mensaje del Embajador de los Estados Unidos de América

 

Emb. Antonio O. Garza

28 de marzo de 2006

Estimados Amigos y Colegas:

Como muchos de ustedes saben, el Senado de los Estados Unidos está retomando el debate sobre la reforma migratoria esta semana. Anoche la Comisión de Justicia del Senado aprobó una versión de la propuesta de ley de reforma de inmigración que ahora será turnada al pleno del Senado para ser debatida. Varios Senadores han presentado propuestas diversas de una posible iniciativa de ley; el debate sin duda será acalorado y en ocasiones contencioso. El debate en el Senado es solamente una parte del largo proceso que llevará al gobierno de los Estados Unidos a una resolución sobre la reforma migratoria. La iniciativa que surja del Senado esta semana, deberá ser conciliada con aquella previamente aprobada en la Cámara Baja, y posteriormente enviada al Presidente para su aprobación.

Ayer, durante la ceremonia de naturalización de 20 nuevos ciudadanos estadounidenses, el Presidente Bush, sabiamente advirtió que la reforma de las leyes de inmigración de nuestro país “no será fácil”, y apremió a los americanos a llevar a cabo un debate sobre la reforma migratoria “de una manera digna y cortés”. El Presidente Bush enfatizó que “nadie debe aprovecharse de los temores de la gente o poner vecinos uno contra el otro. Nadie debe tomar la postura de que los inmigrantes son una amenaza para la identidad de los Estados Unidos, porque los inmigrantes han dado forma a la identidad de los Estados Unidos”.

En su discurso, el Presidente se pronunció por una reforma que incluya provisiones para que las fronteras de los Estados Unidos sean más seguras, y por permitir un programa de trabajadores temporales, sin otorgar amnistía a los inmigrantes ilegales que se encuentran ya en Estados Unidos. El discurso del Presidente Bush ofrece un panorama claro acerca de cómo Estados Unidos puede continuar siendo un país que da la bienvenida y una sociedad de leyes al mismo tiempo, y lo invito a que leer los extractos de su mensaje que reproducimos abajo.

Claramente, Estados Unidos requiere una reforma migratoria. Nadie resulta beneficiado por un sistema migratorio que permite la entrada de un gran número de personas a Estados Unidos, violando nuestras leyes, y todos padecemos el que trabajadores que desean proveer sustento a sus familias queden a merced de despiadados “coyotes” o sean abandonados en el desierto para morir. Estados Unidos necesita un sistema de inmigración que corresponda a las necesidades de nuestra economía en el siglo XXI, proteja a nuestra gente y mantenga nuestras leyes en alto.


 

Selecciones del Discurso del Presidente Bush en una Ceremonia de Naturalización
DAR Administration Building
Washington, D.C.

EL PRESIDENTE: Gracias a todos. Muchísimas gracias. Es un gusto estar con ustedes. Estoy agradecido por la oportunidad de presenciar esta ceremonia jubilosa y que eleva el espíritu. Es una fuente de inspiración ver a personas de tantas edades diferentes, tantos países diferentes alzar la mano y prestar juramento para hacerse ciudadanos de Estados Unidos de Norteamérica.

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La sociedad acogedora de Estados Unidos es más que una tradición cultura; es una promesa fundamental de nuestra democracia. Nuestra Constitución no limita la ciudadanía por origen ni nacimiento. En cambio, nuestra nación está unida por un amor compartido de la libertad y una convicción de que todas las personas son creadas con dignidad y valor. Con el transcurso de las generaciones, los estadounidenses han mantenido esa visión al acompañar a los nuevos ciudadanos de todo el mundo... y eso nos ha distinguido.

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Nuestra nación ahora está en pleno debate sobre política inmigratoria, y eso es bueno. La inmigración es un tema importante. La inmigración también es un tema que suscita muchas emociones. Y necesitamos mantener nuestra perspectiva al realizar este debate. En su base, la inmigración es un indicio de una nación que siente confianza y es exitosa. Dice mucho sobre nuestro país que personas de alrededor del mundo estén dispuestas a dejar sus países y dejar a sus familias y arriesgarlo todo para venir a Estados Unidos. Su talento y arduos esfuerzos y amor de la libertad han ayudado a Estados Unidos a ser el líder del mundo. Y nuestra generación garantizará que Estados Unidos siga siendo un modelo de libertad y la sociedad más llena de esperanza que el mundo jamás ha conocido.

Estados Unidos es una nación de inmigrantes, y también somos una nación de leyes. Todos ustedes están aquí porque siguieron las reglas y esperaron su turno en la línea para la ciudadanía. Sin embargo, hay quienes violan nuestras leyes de inmigración e ingresan a nuestro país ilegalmente. Eso menoscaba el sistema para todos nosotros. Estados Unidos no debería tener que escoger entre ser una sociedad acogedora y ser una sociedad que se acoge a la ley. Podemos ser ambos a la vez. Y, entonces, para cumplir con la promesa de Estados Unidos, debemos aplicar las leyes de Estados Unidos.

También debemos reformar dichas leyes. A nadie beneficia se de un sistema de inmigración que permite que grandes cantidades de personas crucen la frontera a hurtadillas. Nadie se beneficia cuando los inmigrantes ilegales viven en las tinieblas de la sociedad. Todos sufren cuando las personas que están tratando de mantener a sus familias se quedan a la merced de criminales o apiñadas en remolcadores o abandonadas en el desierto hasta morir. Estados Unidos necesita reformas inmigratorias integrales.

He presentado una propuesta para reformas inmigratorias integrales que incluye tres elementos críticos: proteger la frontera, fortalecer la aplicación de leyes inmigratorias dentro de nuestro país y crear un programa de trabajadores temporales. Estos elementos dependen de y se refuerzan unos de los otros, y juntos le darán a Estados Unidos un sistema de inmigración que atienda las necesidades del siglo XXI.

El primer elemento es proteger nuestra frontera. Nuestro sistema de inmigración no puede funcionar si no podemos controlar la frontera. La inmigración ilegal ejerce presión en los recursos de aplicación de la ley y públicos, particularmente en nuestras comunidades fronterizas. Nuestra nación también lucha una guerra contra el terrorismo, y los terroristas que crucen la frontera podrían crear destrucción en escala masiva. La responsabilidad del gobierno es clara: Debemos hacer respetar la frontera.

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El segundo aspecto de una reforma inmigratoria integral es fortalecer la aplicación de nuestras leyes en el interior de nuestro país. Desde que asumí el mando, he aumentado en 42 por ciento los fondos para la aplicación de las leyes de inmigración, y aquéllos recursos han ayudado a nuestros agentes a llevar a personas muy peligrosas ante la justicia: contrabandistas, terroristas, miembros de pandillas y traficantes de personas. Por ejemplo, por medio de la Operación Escudo Comunitario (Operation Community Shield), los agentes federales han arrestado a casi 2,300 pandilleros que estaban aquí ilegalmente, entre ellos criminales como los miembros de MS-13.

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La tercera parte de la reforma inmigratoria integral es hacer que el sistema sea más racional, ordenado y protegido al crear un nuevo programa de trabajadores temporales. Este programa ofrecería una manera legal de juntar a trabajadores extranjeros dispuestos con empleadores estadounidenses dispuestos para hacer el trabajo que los estadounidenses no están dispuestos a hacer. Los trabajadores deberían poder inscribirse para tener una situación legal de manera temporal. Si deciden solicitar la ciudadanía, tendrían que ponerse en línea. Este programa ayudaría a atender las demandas de una economía en crecimiento y permitiría que trabajadores honrados mantuviesen a sus familias y a la vez que respetasen la ley.

Un programa de trabajadores temporales es vital para proteger nuestras fronteras. Al crear una vía legal separada para aquéllos que están ingresando a Estados Unidas para un día de trabajo honrado, reduciríamos considerablemente el número de personas que tratan de ir y venir a hurtadillas a través de la frontera. Eso reduciría la presión en la frontera y liberaría a los agentes de la ley para concentrarse en amenazas contra nuestra seguridad, que son los delincuentes y narcotraficantes y terroristas.

El programa también aumentaría la seguridad al crear tarjetas de identidad a prueba de la falsificación que nos permitirían mantenernos al tanto de cada trabajador ilegal que esté aquí de manera legal y nos ayudaría a identificar a aquéllos que están aquí ilegalmente.

Algo que el programa de trabajadores temporales no debe hacer es otorgarles una amnistía a las personas que están en nuestro país ilegalmente. Creo que otorgar una amnistía sería injusto, porque permitiría que aquéllos que violan la ley pasen por delante de personas como ustedes, personas que cumplen con las reglas y han esperado en la línea para la ciudadanía.

La amnistía también sería insensata porque alentaría olas futuras de inmigración ilegal, aumentaría la presión en la frontera y haría que fuese más difícil que los agentes de la ley se concentrasen en aquéllos que quieren hacernos daño. Por el bien de la justicia y la seguridad fronteriza, me opongo firmemente a la amnistía.

Esta semana, el Senado planea considerar una propuesta sobre la reforma inmigratoria. El Congreso debe aprobar un proyecto de ley integral que protege la frontera, mejora la aplicación interior y crea un programa de trabajadores temporales para mejorar nuestra seguridad y nuestra economía. Concluir con un proyecto de ley integral no será fácil. Requerirá que todos nosotros en Washington tomemos decisiones difíciles y transemos. Y eso es exactamente lo que el pueblo estadounidense nos envió aquí a hacer.

Al avanzar en el proceso, también tenemos una opción de ir más allá de las opciones trilladas y las actitudes duras del pasado. El debate sobre la inmigración debe realizarse de manera cortés y digna. Nadie debe aprovecharse de los temores de la gente o poner vecinos uno contra otro. Nadie debe proyectar que los inmigrantes son amenazas para la identidad estadounidense, porque los inmigrantes han determinado la identidad de Estados Unidos.

Nadie debe tomar la postura de que los inmigrantes son una carga para nuestra economía porque el trabajo y el sentido empresarial de los inmigrantes ayudan a respaldar nuestra economía. No debemos sucumbir al pesimismo. Si trabajamos juntos, confío que podemos cumplir con nuestro deber de solucionar los problemas de nuestro sistema de inmigración y producir un proyecto de ley que proteja a nuestro pueblo, haga valer nuestras leyes y enorgullezca a nuestro pueblo.

Por favor dé click a continuación para leer el texto completo del discurso del Presidente Bush: http://www.whitehouse.gov/news/releases/2006/03/20060327.es.html

Atentamente,

Firma: Antonio O. Garza

 

Antonio O. Garza, Jr.


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